El Gobierno aprobó Inocencia Fiscal II y Biocombustibles con el apoyo de los gobernadores del norte
El gobierno nacional consiguió este jueves una doble victoria legislativa en el Senado al lograr la sanción de la ley de Inocencia Fiscal II y la aprobación del nuevo régimen de biocombustibles, apoyado por el radicalismo y los gobernadores del Norte Grande. La sesión, que se desarrolló tras semanas de tensiones y pedidos fallidos de tratamiento, terminó de consolidar una alianza clave entre La Libertad Avanza y bloques provinciales, que destrabó el temario a cambio de incluir las modificaciones reclamadas por las economías regionales vinculadas al bioetanol y el biodiésel. El oficialismo, que venía de varios tropiezos en la Cámara alta, capitalizó el resultado como un gesto de recomposición política y como señal hacia los mercados.
La ley de Inocencia Fiscal II, impulsada por la administración de Javier Milei como herramienta central para atraer al circuito financiero dólares ahorrados fuera del sistema, se aprobó por amplia mayoría, con el respaldo de senadores de la UCR, el PRO y fuerzas provinciales, además del bloque oficialista. El nuevo régimen fija beneficios de “presunción de exactitud” y un “tapón fiscal” para quienes blanqueen sus divisas, con una fecha límite que acompaña el actual mandato presidencial. La jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, defendió la iniciativa en el recinto como un “acto de reconocimiento de un Estado que le robó a los ciudadanos” y buscó diferenciar el esquema de blanqueo de experiencias anteriores, marcando exclusiones y controles adicionales.
La resistencia más fuerte provino del interbloque peronista y de sectores que reclamaban mayores restricciones para acceder al beneficio, mientras que en la antesala del debate se habían incorporado modificaciones exigidas por la oposición dialoguista, entre ellas la exclusión de funcionarios públicos del régimen de blanqueo. Ese punto fue central para sumar voluntades en el radicalismo y en algunos senadores provinciales que condicionaban su voto. De este modo, el oficialismo consiguió mostrar flexibilidad negociadora, sin alterar el corazón del proyecto, que busca incentivar el ingreso masivo de dólares “del colchón” al sistema financiero argentino.
El otro eje de la sesión estuvo puesto en la reforma de la ley de biocombustibles, una demanda sostenida por los gobernadores del Norte, donde la producción de bioetanol y biodiésel tiene fuerte peso en la matriz económica. El texto aprobado eleva los cortes obligatorios de bioetanol en las naftas y de biodiésel en el gasoil, otorgando mayor participación a las pymes del sector y reforzando el rol de las provincias productoras. La incorporación de este proyecto al temario fue el resultado directo de la negociación con los aliados: los gobernadores norteños, con presencia activa en el Senado, condicionaron su apoyo a Inocencia Fiscal II a cambios concretos en la regulación de los biocombustibles y a la garantía de un esquema más favorable para sus industrias.
En la votación sobre biocombustibles, el oficialismo volvió a apoyarse en la UCR, el PRO y bloques provinciales, aunque perdió el acompañamiento de algunos radicales y de senadores patagónicos, que cuestionaron el impacto del nuevo régimen en otras cadenas energéticas. El peronismo, junto a legisladores de Santa Cruz y al radical bonaerense Maximiliano Abad, se ubicó en la vereda opuesta y argumentó que la iniciativa privilegiaba a determinadas regiones sin contemplar de manera equilibrada al resto del país. Pese a esas objeciones, el proyecto consiguió la media sanción necesaria y consolidó la imagen de un gobierno que, mediante acuerdos puntuales con sus socios parlamentarios y los gobernadores del Norte, logró encadenar en una misma jornada la aprobación de su principal ley económica y la respuesta a una vieja demanda de las economías regionales.