El riesgo país vuelve a subir y marca su nivel más alto del año
El riesgo país argentino volvió a escalar y superó los 600 puntos básicos, alcanzando el nivel más elevado del año. El indicador, elaborado por J.P. Morgan, refleja el aumento de la percepción de riesgo sobre la deuda soberana y encarece las posibilidades de financiamiento tanto para el Gobierno como para las empresas locales.
La suba se produjo después de un período de fuerte deterioro en los mercados. El índice había tocado un mínimo de 403 puntos el 10 de julio, pero desde entonces acumuló un incremento cercano al 40% y cerró la última semana por encima de los 560 puntos, antes de avanzar nuevamente durante las últimas jornadas.
El movimiento respondió, en parte, a la presión internacional sobre los activos emergentes. El aumento de las tasas de interés en Estados Unidos redujo el atractivo de los bonos de países con mayor riesgo y provocó una recomposición de carteras que afectó especialmente a la deuda argentina.
A este escenario externo se sumaron factores domésticos vinculados con la incertidumbre electoral y las dudas sobre la capacidad de refinanciamiento del país. La Argentina deberá afrontar vencimientos de deuda soberana por alrededor de 20.000 millones de dólares durante 2027, una obligación que adquiere mayor relevancia ante el encarecimiento del crédito y la volatilidad de los mercados.
La evolución del riesgo país también impacta sobre las alternativas de financiamiento en el mercado local. Aunque el Gobierno presentó como una posibilidad eventual el regreso a los mercados internacionales de deuda, el incremento del indicador dificulta una emisión en condiciones favorables y eleva el costo de cualquier nueva colocación.
En las últimas semanas, además, los informes de bancos de inversión modificaron sus perspectivas sobre la Argentina. J.P. Morgan pasó de una visión más optimista a una evaluación cautelosa, al considerar que los precios anteriores de los bonos podían estar descontando un desenlace demasiado favorable para el final del mandato presidencial.
El deterioro de los bonos no se trasladó con la misma intensidad al mercado cambiario. La oferta de divisas proveniente del sector agropecuario, favorecida por los buenos precios de la soja, contribuyó a contener la presión sobre el dólar. Sin embargo, esa mayor disponibilidad de dólares no logró evitar el aumento del riesgo soberano ni la caída de las cotizaciones de la deuda.