El Gobierno admite que la inflación bajará más lento y estira la meta de un dígito hasta 2029
El Gobierno admitió en el proyecto de Presupuesto 2027 que la inflación tardará más de lo previsto en perforar los dos dígitos y que la meta de un solo dígito quedó postergada hasta 2029. La propia documentación oficial muestra que el proceso de desinflación será más lento, con una previsión de 29% para el cierre de 2026 y una caída recién más marcada en los años siguientes.
La revisión de las metas implica un cambio sensible respecto de lo que el equipo económico había planteado apenas un año atrás. En ese entonces, la expectativa oficial era alcanzar una inflación mucho más baja en un plazo menor, pero los nuevos números reflejan que el sendero descendente sigue firme aunque a un ritmo más moderado.
Según las proyecciones incluidas en el Presupuesto, la inflación interanual llegaría a 18% en diciembre de 2027, todavía por encima del umbral de una sola cifra. Recién en 2029 el índice perforaría la barrera del 10%, con un valor cercano al 6%, algo que no figuraba en el esquema anterior.
El Gobierno no abandona su discurso antiinflacionario ni modifica la hoja de ruta general, pero los documentos oficiales reconocen que la normalización de precios avanza más despacio de lo previsto. En esa línea, la desaceleración proyectada para 2027 aparece como parte de un proceso más extendido entre 2027 y 2029.
La corrección de objetivos también deja entrever una distancia entre las proyecciones oficiales y las expectativas que venían manejando distintos analistas. Mientras el mercado ya anticipaba un descenso gradual, el propio Presupuesto ahora convalida que la baja de la inflación no será inmediata y que la meta simbólica de volver a un dígito anual quedó para más adelante.
En paralelo, el esquema económico oficial sigue apoyándose en la idea de estabilidad macroeconómica, disciplina monetaria y continuidad del ajuste de precios relativos. Sin embargo, la letra chica del Presupuesto 2027 confirma que el alivio inflacionario llegará, pero lo hará a un ritmo más lento que el que el Gobierno había imaginado un año atrás.