Se corre la Maratón de Buenos Aires: demoras en el tránsito y cortes de calles
La Ciudad de Buenos Aires vive este domingo una nueva edición de la Maratón, un evento deportivo multitudinario que transforma por completo la circulación en buena parte del territorio porteño. Desde la noche del sábado y hasta primeras horas de la tarde, el despliegue del circuito obliga a implementar cortes totales, parciales, desvíos y restricciones en accesos clave, lo que genera demoras significativas en el tránsito y obliga a los automovilistas a reprogramar recorridos y horarios. Los organizadores y las autoridades porteñas recomiendan evitar las zonas comprometidas y utilizar vías alternativas, especialmente durante la franja de mayor intensidad de la competencia.
Uno de los puntos más afectados es la avenida Presidente Figueroa Alcorta, eje central del trazado de la carrera. El tramo comprendido entre la avenida Dorrego y Julio A. Noble permanece cerrado desde el sábado y se mantiene sin circulación hasta las 14 del domingo, lo que impacta tanto en el tránsito particular como en el transporte público que habitualmente utiliza esta arteria. De manera complementaria, la rama norte de Figueroa Alcorta, entre las vías del Ferrocarril Mitre y Dorrego, también está vedada hasta las primeras horas de la tarde, consolidando un amplio perímetro reducido al tránsito vehicular en la zona de Palermo y Núñez.
Los accesos y salidas de la Autopista Illia se suman a la lista de puntos críticos para circular. Según lo informado, los ingresos y egresos permanecen cerrados entre las 7 y las 14 del domingo, lo que complica la conexión rápida entre el centro porteño, la zona de Retiro y los accesos hacia la zona norte del conurbano. Esta medida obliga a los conductores a optar por avenidas alternativas, que a su vez registran un aumento de caudal y, en consecuencia, demoras adicionales. La recomendación oficial es planificar viajes con antelación y considerar tiempos extra de traslado durante toda la mañana.
En el microcentro y áreas aledañas también se registran cortes significativos. La calle Carlos Pellegrini, entre Corrientes y Lavalle, tiene la circulación interrumpida entre las 4 y las 14, afectando una zona neurálgica de oficinas, teatros y paradas de colectivos. En paralelo, la avenida Presidente Roque Sáenz Peña, entre Maipú y Teniente General Juan D. Perón, permanece cerrada desde las 3 hasta las 14, lo que altera el flujo habitual sobre la diagonal que vincula el Obelisco con Plaza de Mayo. Estas interrupciones, sumadas a los desvíos dispuestos por la presencia de la carrera, modifican de manera notable la dinámica del centro durante casi toda la jornada.
El operativo incluye también restricciones sobre la traza costera y otras calles clave. La calle Mariquita Sánchez de Thompson, en el tramo que va desde la avenida de los Italianos hasta Intendente Hernán Giralt, está cerrada desde la medianoche hasta las 14 del domingo, impactando en el corredor de Costanera Sur y en el acceso a espacios recreativos y zonas de esparcimiento. Además, a lo largo del circuito se aplican cortes totales, momentáneos y sucesivos entre las 4 y aproximadamente las 13.30, que se van levantando a medida que avanza el pelotón y se liberan sectores ya utilizados por los corredores. Este esquema dinámico hace que la situación del tránsito cambie hora a hora y que los usuarios deban estar atentos a la información oficial actualizada.
La combinación de cierres prolongados, interrupciones parciales y desvíos programados convierte a la jornada de la Maratón en un verdadero desafío para la movilidad urbana. Aunque el evento consolida a Buenos Aires como sede de una de las carreras más convocantes de la región y atrae a miles de participantes y turistas, el impacto sobre la circulación se siente en diversos barrios y obliga a reorganizar rutina, servicios y horarios. Para minimizar complicaciones, las autoridades insisten en evitar las zonas de mayor afectación durante la mañana, chequear previamente el detalle de los cortes y privilegiar el uso del transporte público y las conexiones subterráneas, que en muchos casos operan con normalidad pese al operativo en superficie.