Lula da Silva y Flávio Bolsonaro votaron en unas elecciones brasileñas marcadas por la fuerte polarización
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro emitieron su voto este domingo en una jornada electoral atravesada por la fuerte polarización política y la posibilidad de que la definición presidencial se extienda a una segunda vuelta.
Lula votó en São Bernardo do Campo, en el estado de San Pablo, acompañado por el vicepresidente Geraldo Alckmin, el candidato a gobernador paulista Fernando Haddad y las candidatas al Senado Marina Silva y Simone Tebet, además de otros dirigentes de su espacio político. El mandatario busca obtener un cuarto mandato al frente del país.
Por su parte, Flávio Bolsonaro concurrió a la escuela municipal Barão Homem de Melo, ubicada en el barrio Vila Isabel, en la zona norte de Río de Janeiro. El candidato del Partido Liberal llegó junto con su esposa, Fernanda Bolsonaro, y referentes de su sector, en un intento por fortalecer su respaldo electoral y evitar que los comicios deban resolverse en un balotaje.
La elección se desarrolla en un clima de marcada confrontación entre el oficialismo y el espacio vinculado al expresidente Jair Bolsonaro. La eventual segunda vuelta está prevista para el 25 de octubre, en caso de que ninguno de los candidatos alcance la mayoría necesaria para imponerse en la primera instancia.
De acuerdo con el último relevamiento de Datafolha, publicado el sábado y elaborado sobre los votos válidos —sin considerar sufragios blancos, nulos ni a los electores indecisos—, Lula reúne el 45% de las preferencias, mientras que Flávio Bolsonaro alcanza el 42%.
Otra medición, realizada por AtlasIntel a partir de las opiniones de 5005 personas consultadas entre el 23 y el 28 de septiembre, proyectó una diferencia similar para la primera vuelta: 45,3% para Lula y 42,2% para el senador del Partido Liberal.
La misma encuestadora anticipó un escenario mucho más ajustado en un eventual balotaje. Según esa proyección, Flávio Bolsonaro obtendría el 47,7% de los votos frente al 47,6% de Lula, una diferencia mínima que podría resultar determinante para definir quién ocupará la Presidencia de Brasil.