Empresarios respaldan la estabilización económica, pero condicionan las inversiones al resultado de las elecciones de 2027
MAR DEL PLATA.— Los empresarios reunidos en el 62° Coloquio de IDEA expresaron su respaldo al rumbo económico del Gobierno, aunque condicionaron la puesta en marcha de nuevas inversiones al resultado de las elecciones presidenciales de 2027. Durante la primera jornada del encuentro, cerca de mil ejecutivos destacaron la baja de la inflación y el equilibrio fiscal como los principales logros de la administración de Javier Milei.
El apoyo al proceso de estabilización fue acompañado por reclamos vinculados a la presión impositiva. Empresarios de distintos sectores coincidieron en que la reducción de impuestos resulta necesaria para mejorar la competitividad, impulsar la actividad y generar condiciones más favorables para el crecimiento de largo plazo.
Sin embargo, detrás del respaldo público al programa económico, la incertidumbre política ocupó un lugar central en las conversaciones. La continuidad del modelo implementado por el Gobierno y el resultado de los comicios de 2027 son considerados factores determinantes para definir el ritmo y la magnitud de las inversiones privadas.
Banqueros e industriales también reconocieron que el desempeño de la economía durante este año se ubicó por debajo de las expectativas iniciales. Entre las principales dificultades mencionaron el aumento de la morosidad y las restricciones en el acceso al crédito, dos factores que afectaron el consumo, la producción y los proyectos de expansión empresarial.
En el encuentro, varios referentes respaldaron además la independencia del Banco Central, la reforma laboral y el proceso de desregulación. Esas medidas son consideradas por el sector privado como herramientas necesarias para consolidar la estabilidad y reducir los costos que actualmente limitan la actividad productiva.
Las perspectivas para 2027 apuntan a un escenario de estabilidad en comparación con 2026, aunque sin una aceleración significativa de la economía. En ese contexto, los empresarios esperan señales políticas claras y una mayor previsibilidad institucional antes de comprometer capital en nuevos proyectos.
La elección presidencial aparece así como la principal llave para destrabar decisiones de inversión. Mientras el sector empresario reconoce avances en materia fiscal y monetaria, mantiene una postura cautelosa y aguarda definiciones sobre la continuidad del programa económico antes de asumir riesgos mayores.