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Quiénes son los nuevos detenidos del triple crimen

Por Radar Noticias
07/09/2026 3 min de lectura
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Hoy lunes, el Juzgado Federal N° 2 de Morón tiene previsto indagar a los cuatro nuevos detenidos por el triple femicidio narco de Florencio Varela, cometido el 19 de septiembre del año pasado. Se trata de Ramiro Mansur, Verónica Emilce Chieto, María Inés Olivera y Eugenia Quispe Gallardo, quienes enfrentarán al juez Jorge Rodríguez y al secretario Ignacio Calvi en el expediente que investiga los asesinatos de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez, además de la privación ilegítima de la libertad que sufrieron, en el marco de una presunta venganza por el robo de droga. Con estas capturas, la causa suma ya catorce aprehendidos, entre ellos el supuesto jefe narco Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, señalado como autor intelectual del crimen.

Los cuatro nuevos acusados fueron detenidos en una serie de operativos que incluyeron allanamientos en Florencio Varela, la Ciudad de Buenos Aires, Ezpeleta y Quilmes. Mansur, de 52 años, era hasta ahora identificado en el expediente como “NN Ramiro” y está señalado como un engranaje clave en la logística de la organización: los investigadores lo ubican en tareas de coordinación de movimientos, vehículos y recursos necesarios para sostener la estructura narco vinculada al triple crimen. Olivera, de 70 años, aparece en los informes como presunta testaferro de Mansur, una figura utilizada para canalizar bienes y operaciones bajo aparente legalidad, mientras que Chieto, de 36, está vinculada afectivamente y operativamente a otro imputado ya tras las rejas, Jesús Mallón Bernave, lo que la ubica en el entramado de relaciones internas del grupo.

El perfil que más polémica generó es el de Eugenia Quispe Gallardo, de 19 años, ex pareja de “Pequeño J”. Su detención se produjo en medio de los mismos allanamientos y, en su vivienda, los investigadores secuestraron una carta manuscrita dirigida al presunto líder narco. El manuscrito, incorporado como elemento de prueba, está redactado en tono íntimo y afectivo, con frases en las que la joven le pide que no olvide “lo buena persona” que es y alude al vínculo amoroso que los unió antes de la captura del peruano. La existencia de esta carta alimentó un debate dentro y fuera del expediente: mientras algunos la ven como un simple testimonio de la relación personal, otros la interpretan como un indicio de lealtad y posible colaboración con la estructura criminal.

La carta, que la propia Quispe nunca habría llegado a enviar, se convirtió en uno de los focos de atención de la pesquisa y del tratamiento mediático del caso. Su hallazgo, en pleno despliegue de inteligencia y seguimiento sobre los entornos de “Pequeño J”, refuerza para los investigadores la idea de que la joven no sólo mantenía un vínculo emocional con el principal sospechoso, sino que también podría haber tenido información relevante sobre movimientos, contactos y refugios de la organización. Los defensores, en cambio, sostienen que se trata de un escrito privado sin valor incriminatorio, y advierten sobre el riesgo de que se utilicen expresiones de amor o nostalgia como evidencia para agravar la situación procesal de una joven que, afirman, no participó de las decisiones criminales.

Detrás de estas detenciones hay un trabajo de inteligencia que se fue intensificando desde la extradición y llegada a la Argentina de “Pequeño J” para ser indagado por el triple femicidio. Agentes federales y bonaerenses rastrearon comunicaciones, redes sociales y movimientos de allegados, reconstruyeron circuitos de vehículos y realizaron tareas de vigilancia discretas sobre inmuebles vinculados a los sospechosos. A partir de esos informes se consolidó el mapa de vínculos que llevó a Mansur, Chieto, Olivera y Quispe al centro de la escena judicial. Hoy, sus declaraciones indagatorias buscarán aclarar hasta qué punto cada uno conocía, apoyaba o ejecutaba las acciones que terminaron con la tortura, mutilación y asesinato de las tres jóvenes en la llamada “casa del horror” de Florencio Varela, y si la carta de amor a “Pequeño J” fue apenas un gesto íntimo o una pieza más en la compleja trama del triple crimen narco.

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Radar Noticias

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