El Gobierno reordena la agenda legislativa y buscará avanzar con el Super-RIGI y la reforma política en el Senado
La Casa Rosada decidió reordenar su estrategia parlamentaria después de obtener en la Cámara de Diputados la media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y a la ley conocida como Inocencia Fiscal II. Con ese primer objetivo cumplido, el Gobierno concentrará ahora buena parte de sus esfuerzos en el Senado, donde buscará fijar un cronograma de sesiones escalonadas para avanzar sin acumular proyectos y evitar que las discusiones se superpongan. En el nuevo esquema, la prioridad estará puesta en las reformas consideradas estructurales para el programa económico y el rediseño institucional.
Según la hoja de ruta diseñada en la Casa Rosada, el Súper RIGI será la primera gran apuesta para el mes próximo. El oficialismo pretende terminar de cerrar cambios en el texto, conseguir el dictamen de las comisiones y llevar la iniciativa al recinto en los primeros días de septiembre. El proyecto, que ya cuenta con media sanción de Diputados, crea un régimen especial de incentivos para inversiones de gran escala destinadas a nuevas industrias y cadenas de valor, con foco en tecnologías de frontera y actividades que el Ejecutivo considera “industrias del futuro”. La intención es atraer proyectos multimillonarios con beneficios fiscales y garantías de estabilidad a largo plazo.
En paralelo, el Gobierno prepara la reactivación de la reforma política en el Senado, que será otro de los ejes centrales de la agenda de septiembre. La discusión se retomará en comisiones y se ordenará en capítulos para facilitar acuerdos. La estrategia oficial es avanzar primero sobre los aspectos menos controvertidos del paquete electoral —como cambios en el financiamiento de los partidos, la elección de representantes al Parlasur y la habilitación de un sistema de colectoras que facilite alianzas con gobernadores rumbo a 2027— y dejar para una instancia posterior el debate más sensible: la suspensión de las PASO a nivel nacional.
El reordenamiento de la agenda legislativa también contempla la articulación entre ambas cámaras. Mientras Diputados fue el escenario para la media sanción del Banco Central y de Inocencia Fiscal II, el Senado aparece ahora como el ámbito clave para transformar en ley el Súper RIGI y, en una segunda etapa, recibir las reformas económicas que lleguen desde la Cámara baja. En ese esquema, la jefatura del bloque oficialista en la Cámara Alta deberá administrar tiempos y mayorías para compatibilizar los reclamos de los sectores dialoguistas, que condicionan su apoyo a modificaciones adicionales, con la urgencia del Ejecutivo por acelerar su programa.
A esa agenda recargada del Senado se suman otros temas que el Gobierno no quiere relegar, como la continuidad del debate sobre la reforma de la Ley General de Sociedades y distintos proyectos de desregulación. La Casa Rosada apuesta a que un calendario de sesiones separado —con bloques temáticos claramente diferenciados— le permita mostrar orden político, evitar que las tensiones internas se trasladen al recinto y exhibir avances concretos en materia económica y electoral. En ese marco, septiembre se perfila como un mes clave para saber hasta dónde llegará el oficialismo en su objetivo de consolidar un nuevo esquema de reglas para la inversión y para la competencia política en la Argentina.