Santilli le bajó el tono al video de Bullrich con una canción de Lali Esposito
En medio de una semana marcada por las tensiones internas en el oficialismo a raíz de la discusión del Presupuesto 2027 y los recortes en el área de Discapacidad, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, buscó desactivar la polémica generada por un reciente posteo de la senadora Patricia Bullrich musicalizado con una canción de Lali Espósito. Presentado inicialmente como un gesto desafiante hacia la Casa Rosada, el video publicado por la presidenta del bloque libertario en el Senado fue relativizado por el funcionario, que eligió bajarle el tono al episodio y enmarcarlo en un registro más distendido. “Estuvo muy bien, estuvo divertido el video de Patricia y hay que tomarlo así”, fue la frase con la que Santilli procuró correr el foco de la confrontación política y restarle dramatismo al mensaje de la legisladora.
El posteo de Bullrich, que se viralizó rápidamente en redes, la muestra en su despacho del Congreso mientras realiza tareas de oficina y reproduce en su tablet el tema “No me importa”, interpretado por Lali Espósito, artista que protagonizó fuertes cruces públicos con Javier Milei desde la campaña electoral de 2023. La senadora acompaña la melodía, tararea fragmentos de la canción y comparte las imágenes con una frase tomada de la letra, reforzando la lectura política de la publicación. El gesto fue leído en la arena política como una señal de autonomía frente a la conducción de la Casa Rosada y como un modo de enfatizar su malestar por las modificaciones en discapacidad incorporadas al proyecto de Presupuesto sin una consulta previa de la mesa política.
Santilli, sin embargo, eligió no alimentar esa interpretación y se esforzó por colocar el episodio en el terreno de lo anecdótico. Al hablar con la prensa, reiteró que las diferencias internas se discuten puertas adentro, comparando la dinámica oficialista con la lógica de un vestuario de fútbol: los temas sensibles, dijo, se conversan en la mesa política de los martes y no se ventilan públicamente. En ese marco, subrayó que la salida anticipada de Bullrich de una de esas reuniones explicaría parte del cortocircuito, y evitó responder en tono confrontativo a los cuestionamientos de la senadora por el manejo de los recortes y los cambios normativos. Su estrategia, insistió, es mantener la cohesión dentro del Gobierno y evitar que un video en redes escale hasta convertirse en símbolo de una fractura mayor.
La postura del jefe de Gabinete se alineó con la del presidente Javier Milei, quien también se esforzó por minimizar el impacto político del posteo de Bullrich y, sobre todo, la elección de una canción de Lali Espósito en plena interna oficialista. Consultado por la controversia, el mandatario sostuvo que es “una tontería mayúscula politizar el arte” y aseguró que no considera un problema que la senadora escuche a la cantante, pese a los antecedentes de enfrentamiento público entre ambos. Incluso, según trascendió, Milei habría comentado que después de la polémica se tomó el tiempo de escuchar algunos temas de la artista y que le gustaron, un gesto que refuerza el intento del Ejecutivo de descomprimir la lectura política del video y desplazar la discusión hacia un terreno más cultural y personal.
Mientras desde la Casa Rosada se insiste en bajar el tono de la polémica, el video de Bullrich musicalizado por Lali Espósito sigue funcionando como un condensado de las tensiones que atraviesan al oficialismo: por un lado, la discusión técnica y presupuestaria en torno a las partidas para Discapacidad y otras áreas sensibles; por el otro, la puja política por la forma en que se procesan las disidencias internas y se reparten los costos de las decisiones del Gobierno. La elección de “No me importa” como banda sonora no pasó inadvertida: la letra, el contexto y la figura de la artista suman capas de significado a un posteo que, mientras Santilli intenta presentar como “divertido”, es leído por otros sectores como un gesto calculado de autonomía y reivindicación de la voz propia dentro de la coalición gobernante.