Choque total entre el Gobierno y la UIA: un vice de la entidad llamó trader a Caputo y Milei bajó a Santilli del acto
Javier Milei profundizó este miércoles su enfrentamiento con la Unión Industrial Argentina (UIA) al ordenar, a último momento, que el Gobierno prácticamente vaciara el acto central por el Día de la Industria. El mandatario ya había decidido no asistir y el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, tampoco iba a participar porque se encontraba de viaje en Estados Unidos. La presencia oficial iba a quedar en manos del jefe de Gabinete, Diego Santilli, pero el propio presidente lo llamó sobre la hora para indicarle que no asistiera, en un gesto interpretado como una señal de desprecio hacia la central fabril.
La tensión escaló luego de explosivas declaraciones del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien acusó al Gobierno de desconocer la realidad productiva del país. Moretti afirmó que el presidente y sus ministros “no conocen el país” y “no tienen idea de lo que es una industria”, y apuntó especialmente contra Caputo, a quien definió como “un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”. El dirigente industrial subrayó que el ministro “sabe mucho de finanzas” y sostuvo que su patrimonio personal habría crecido en dólares mientras, según él, la Argentina se endeudaba, cuestionando que no aplique al país las mismas habilidades que utiliza en beneficio propio.
En ese contexto, el Gobierno redujo al mínimo su representación en el evento de la UIA. Además de la baja de Santilli, también fue desactivada la participación del ministro de Salud, Mario Lugones, quien tenía previsto asistir con el argumento de que el acto se realizaba en las instalaciones del laboratorio Elea, perteneciente a las familias Sigman y Sielecki, históricamente cuestionadas por el oficialismo libertario. Finalmente, el único funcionario nacional presente fue el secretario de Industria, Pablo Lavigne, un cargo de peso menor dentro del gabinete, lo que reforzó la percepción de un desaire deliberado a la entidad fabril.
Las críticas de Moretti no se limitaron a las figuras de Milei y Caputo, sino que apuntaron al rumbo general de la política económica. Según el vicepresidente de la UIA, “no hay una política dedicada a la industria, al contrario”, y todo lo que se está implementando constituiría, a su juicio, una estrategia de “desindustrialización”. Sus declaraciones, realizadas en una entrevista radial, funcionaron también como una forma de presionar al presidente de la UIA, Martín Rappallini, quien viene transitando una delicada línea de equilibrio entre los reclamos de los industriales y la relación con la Casa Rosada.
El enfrentamiento dejó expuesta la fractura entre el Gobierno y uno de los principales actores del sector productivo. Mientras Milei reafirma su agenda de ajuste y liberalización económica, buena parte del empresariado industrial advierte por la caída de la actividad y la falta de un plan específico para el sector. La decisión de vaciar el acto del Día de la Industria, combinada con las fuertes acusaciones de la conducción de la UIA, configura uno de los choques más severos entre el oficialismo y el mundo fabril desde el inicio de la gestión libertaria, y alimenta la incertidumbre sobre el futuro del vínculo entre la Casa Rosada y los grandes industriales.