Femicidio en Salta: la escalofriante frase del hombre acusado de atacar a Cintia Díaz Orellana
La madrugada del sábado pasado, en la localidad salteña de San José de Metán, culminó en tragedia para Cintia Díaz Orellana, una joven de 20 años y madre de un niño pequeño. Había ido a bailar a un boliche de la zona junto a su pareja, Gastón Ramírez, de 26 años. A la salida del local, la noche de diversión derivó en una fuerte discusión en la vía pública que, según la investigación judicial, terminó en una brutal agresión. Horas después, Cintia fue encontrada inconsciente, con gravísimas lesiones en la cabeza y el rostro, y fue trasladada de urgencia a un hospital.
Los médicos constataron un cuadro crítico: traumatismo encéfalo craneano grave, hundimiento de cráneo, fracturas en mandíbula y nariz, lesiones dentales y múltiples golpes. Pese a los esfuerzos del equipo de salud, la joven permaneció internada en terapia intensiva en estado reservado y finalmente murió tras poco más de un día de agonía. La autopsia practicada en el Servicio de Tanatología Forense confirmó que la causa de muerte fue el traumatismo craneoencefálico derivado de una golpiza feroz, compatible con el uso de un elemento contundente además de golpes de puño.
Mientras Cintia luchaba por su vida, el principal sospechoso decidió presentarse en una dependencia policial de la zona durante la madrugada. De acuerdo con los primeros reportes, Ramírez llegó solo a la comisaría y, al dirigirse a los efectivos de guardia, pronunció una frase que hoy estremece a familiares, amigos y a toda la comunidad: “Me mandé una cagada”. Esa expresión, que habría sido registrada por el personal policial y luego incorporada al expediente, fue interpretada por los investigadores como una admisión informal de responsabilidad en el ataque, y se convirtió en uno de los elementos clave de la causa.
Tras su entrega, el hombre quedó inmediatamente detenido, a disposición de la Fiscalía de Graves Atentados contra las Personas de Salta. El Ministerio Público Fiscal ordenó el relevamiento de cámaras de seguridad, la toma de testimonios a testigos que se encontraban en las cercanías del boliche y en la zona donde fue hallada la víctima, además de peritajes sobre la ropa y el teléfono del acusado. Con la confirmación del fallecimiento de la joven y el informe preliminar de la autopsia, la carátula del expediente tomó el rumbo de un presunto femicidio, figura que prevé penas de prisión perpetua.
Para este lunes está prevista la audiencia de imputación, en la que se formalizará la acusación contra Ramírez, luego del control de legalidad ante el Juzgado de Garantías de turno. La fiscalía deberá precisar los cargos, en principio por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. La definición judicial se apoyará en las evidencias recogidas hasta el momento, entre ellas la frase pronunciada por el detenido al entregarse, los resultados forenses y las declaraciones de los testigos que presenciaron la discusión o vieron a la pareja salir del boliche.
El caso de Cintia conmocionó a Metán y reavivó el reclamo social por políticas más efectivas contra la violencia machista en Salta, una provincia que arrastra un preocupante historial de femicidios. Vecinos, organizaciones feministas y familiares de otras víctimas exigieron justicia y pidieron acompañamiento para el hijo pequeño que la joven dejó huérfano. En el barrio 20 de Junio, donde vivía Cintia, amigos y allegados organizaron marchas y encendieron velas en su memoria, mientras siguen de cerca los avances de una causa que, una vez más, expone el brutal desenlace de la violencia de género.