La Iglesia alertó por el endeudamiento de las familias argentinas y pidió al Gobierno no tener una mirada superficial
La Iglesia volvió a encender las alarmas por el creciente nivel de endeudamiento que atraviesan las familias argentinas y reclamó al Gobierno que evite una “mirada superficial” sobre un fenómeno que ya consideran estructural. En declaraciones públicas, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, advirtió que la morosidad se convirtió en una pesada carga para los hogares y pidió que se establezcan criterios claros para la contracción de deudas, así como algún tipo de intervención estatal que otorgue alivio a quienes hoy no pueden afrontar sus compromisos. Según los datos que citó, el atraso en el pago de créditos bancarios y en billeteras virtuales alcanzó niveles récord, superando incluso los registros de la pandemia.
Colombo subrayó que la preocupación de la Iglesia no se limita a las cifras, sino que tiene rostro y nombre en las familias que recurren al crédito para cubrir necesidades básicas. El obispo describió situaciones en las que muchos argentinos se ven obligados a endeudarse para pagar alimentos, servicios o alquiler, resignando otros ítems esenciales del presupuesto mensual. En ese contexto, remarcó que el endeudamiento dejó de ser una decisión excepcional y se transformó en una forma de supervivencia ante la pérdida de poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. La Iglesia considera que esta dinámica termina por estrangular la economía doméstica y agrava la vulnerabilidad social.
Frente a este escenario, el titular de la CEA cuestionó de manera explícita la falta de reacción frente a lo que calificó como deudas “abusivas” desde el momento mismo en que se contraen. “Alguna solución tiene que haber”, insistió, al reclamar que se discuta públicamente cuánto del sueldo de una persona puede destinarse legítimamente al pago de obligaciones financieras sin comprometer su subsistencia. Colombo remarcó que no alcanza con observar los indicadores de morosidad, sino que se necesitan regulaciones concretas sobre tasas de interés, montos de las cuotas y condiciones de acceso al crédito, especialmente en productos como préstamos personales y tarjetas de crédito, que concentran la mayor parte del saldo irregular de los hogares.
En su mensaje, la Iglesia también apuntó contra la tentación de minimizar el problema. Colombo fue enfático al rechazar la indiferencia frente al sobreendeudamiento y advirtió que “lo que no se puede es tener una mirada superficial, ni menos decir: ‘No nos interesa o que se arreglen’”. Para el Episcopado, el endeudamiento masivo no es un asunto privado entre deudores y entidades financieras, sino un desafío social que exige respuestas del Estado y de toda la dirigencia política. La institución católica alertó que detrás de las estadísticas hay un creciente número de personas que experimentan violencia intrafamiliar, miedo a perder el trabajo y multiempleo, muchas veces como consecuencia directa de la presión que ejercen las deudas sobre la vida diaria.
La advertencia se inscribe en una serie de pronunciamientos recientes de la Iglesia sobre la situación económica del país, en los que viene señalando el deterioro de los ingresos, incluso en sectores de clase media baja que antes sostenían sus gastos sin ayuda y hoy acuden a Cáritas para cubrir necesidades básicas. En esta nueva intervención, la CEA reforzó la idea de que el endeudamiento no puede ser la respuesta estructural a la caída de ingresos y reclamó que la economía se ponga al servicio de la persona, evitando que el crédito se convierta en un instrumento que somete a quienes menos tienen. El llamado de Colombo busca que el Gobierno abra canales de diálogo y diseñe políticas específicas para aliviar la carga financiera de los hogares, en un país donde una porción creciente del ingreso familiar se destina, mes a mes, a pagar deudas.